Un mar de agua dulce en el este de Extremadura

Un mar de agua dulce en el este de Extremadura

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El tópico de la Extremadura árida se nos viene abajo, se difumina. En esta región hay agua, mucha agua y más de 1.500 kilómetros de costa interior. Los embalses de La Serena (el mayor de España y uno de los más extensos de Europa), García Sola, Orellana, Zújar y Cíjara han transformado estas dos zonas limítrofes con Ciudad Real y Córdoba y han teñido de azul un paisaje que imaginábamos pintado con brochazos de amarillo. Este color, por supuesto, está presente en la época estival, pero también el verde, una tonalidad que pocos asocian a Extremadura por puro desconocimiento.

dehesas, llanuras y pastos

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa Siberia nos da la bienvenida con sus dehesas de encinas y alcornoques y sus serranías. La Serena nos cautiva con sus llanuras y pastizales. Hablamos de dos territorios con una gran diversidad de flora y fauna, un paraíso para los amantes de la naturaleza y la pesca. Al norte de La Siberia, siguiendo la N-502, descubrimos la Reserva Regional de Caza del Cíjara, un área de 25.000 hectáreas que se extiende por los municipios de Helechosa de los Montes, Herrera del Duque, Villarta de los Montes y Fuenlabrada de los Montes, y donde viven ciervos, jabalíes, corzos y gamos, además de numerosas especies de aves protegidas, como águilas reales y buitres negros. Te sorprenderá este espacio agreste, montañoso y verde que fue lugar de caza de osos en tiempos del rey Alfonso X El Sabio y donde podrás disfrutar de la naturaleza y practicar mil y una actividades al aire libre, como senderismo o ciclismo de montaña.

En muchos lugares de Extremadura es posible darse un chapuzón en los embalses y piscinas naturales, pero si nos hallamos en esta zona de la provincia de Badajoz vale la pena desplazarse hasta Orellana la Vieja. Aquí nos encontramos una playa con palmeras, sombrillas de esparto, un chiringuito, un puesto de socorrista… Estamos en la Costa Dulce de Orellana, la primera playa de interior de España que ha conseguido una bandera azul por aspectos como la calidad del agua, las accesibilidades o la atención a personas con discapacidad. Comprobaremos rápidamente que estamos en un entorno único. Y es que nos encontramos en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “Embalse de Orellana y Sierra de Pela”, que además ha sido incluida en la Lista de Humedales de Importancia Internacional del Convenio de Ramsar por el valor de sus hábitats y de las especies presentes. Muy cerca de Orellana la Vieja, circulando por la N-430, llegamos a Puerto Peña, en el embalse de García Sola, otro lugar ideal para gozar de la naturaleza y hacer deporte. En sus roquedales veremos buitres leonados (aquí se ha identificado la mayor colonia de la provincia), águilas reales y halcones peregrinos.

En tu viaje a Extremadura no te olvides el bañador, los prismáticos y la cámara de fotos… pero tampoco la caña de pescar, ya que en los cinco grandes lagos de la zona encontrarás lucios, carpas, barbos, percasoles, bogas y percas americanas (black-bass).

patrimonio histórico

El patrimonio histórico y cultural no se queda atrás en estas dos comarcas pacenses: yacimientos arqueológicos, dólmenes, la huella de la civilización romana, castillos, casas nobles medievales, iglesias, plazas mayores de gran belleza, el legado de los caballeros alcantarinos y de los enigmáticos templarios… En pocos territorios descubrirás un catálogo monumental tan numeroso y variado como en Extremadura.

En La Siberia, siguiendo la N-502, llegamos a Herrera del Duque, población que perteneció al ducado de Osuna y a la Orden de Alcántara. Por ello, es perceptible su pasado señorial en numerosas casonas nobles y en la casa de la Encomienda, más conocida como Casa del Conco. La Plaza Mayor porticada y el castillo completan el patrimonio arquitectónico civil de Herrera del Duque. En nuestra ruta por la zona debemos hacer una parada en Talarrubias, en la EX-103, donde sobresalen la iglesia parroquial de Santa Catalina de Alejandría, de estilo gótico y con elementos mudéjares y renacentistas, y la ermita del Carmen, con ornamentación rococó.

Resulta imprescindible visitar el castillo de Puebla de Alcocer, también en la EX103, erigido sobre un roquedo de la sierra a casi 700 metros de altitud, con unas vistas impresionantes del llano y los pantanos. Esta fortaleza de Lares, del siglo XV, perteneció a la Orden Militar de Alcántara y fue encomienda o capital de estos frailes guerreros, cuya influencia fue muy importante en numerosos lugares de Extremadura. El castillo aún conserva en buen estado los muros y la esbelta y redonda torre de homenaje, de doce metros de diámetro. En la villa merece la pena conocer el palacio del Duque de Osuna, la casona de San Juan de la Puebla y la casa de la Inquisición.

Sin abandonar la EX-103 nos dirigimos al sur, a La Serena, donde la prolongada presencia musulmana y posterior reconquista cristiana dejaron numerosos castillos en localidades como Villanueva de la Serena, Magacela, Zalamea de la Serena, Orellana la Vieja o Almorchón. Hay también importantes yacimientos arqueológicos, como el de Cancho Roano, en las cercanías de Zalamea, un palacio-santuario de hace más de 2.500 años que es el conjunto mejor conservado de la enigmática cultura de Tartessos en la península Ibérica. Además, en Campanario se sitúa un interesante edificio de época orientalizante (siglos VI-V a.C.), llamado La Mata.

 

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