Pinceladas menorquinas

Pinceladas menorquinas

Macarelleta, la hermana pequeña de cala Macarella, en su misma bahía.

Un cielo de un azul intenso, un Mediterráneo que baña las calas y playas con aguas totalmente cristalinas, un paisaje que cambia de norte a sur y unas poblaciones en las que la vida transcurre plácida y tranquila. Así es Menorca, un paraíso en el archipiélago balear.

Aunque son muchas y variadas las formas de conocer esta isla con 216 km de costa (pero apenas 47 km de este a oeste y 17 km de norte a sur), proponemos en esta ocasión una ruta para los que dispongan de pocos días para ver la isla, alojándose en los magníficos bungalows (de distintos tipos) o en las parcelas del camping Son Bou, situado a tres kilómetros de la playa de Son Bou, en el término municipal de Alaior, al sur de la isla.

Son Bou es el arenal más extenso de la isla.
Son Bou es el arenal más extenso de la isla.

Por eso, la primera visita obligada será la de esta playa, la más extensa de Menorca con más de dos kilómetros de blanca arena (tiene dos zonas, una más familiar, al este, y una parte nudista, al oeste).

Siguiendo la ruta por la costa sur de la isla, en dirección a Ciudadela (Ciutadella), disfrutaremos de un paisaje en el que abundan las playas y calas de arena blanca y fina, de aguas tranquilas y de color turquesa, rodeadas de bellas zonas verdes de pinares. Entre nuestras recomendaciones está Cala Galdana, en en el término de Ferrería, otra de las playas más grandes de la isla, también familiar e idónea para los deportes naúticos. Desde aquí se puede acceder a pie a otras calas pequeñitas que hay en las cercanías, como cala Mitjana, una pequeña cala virgen de aguas muy azules, justo al sur de la isla, y a su derecha, Cala Mitjaneta es otro rincón aún más pequeño. También desde cala Galdana proponemos acercarse a la cala Macarella, en un recorrido de unos 45 minutos que merece la pena por la hermosa vista de sus aguas turquesas al llegar, antes de bajar la escalinata hasta la cala, y junto a ella, Macarelleta, situada en la misma bahía y con idénticas aguas transparentes.

Escondida entre pinos, al suroeste de la isla se encuentra la bella cala Turqueta, virgen, da arena muy fina y aguas tan azules como las del Caribe. Aún más al suroeste, Es Talaier es una de las calas más pequeñas y recónditas de Menorca, entre Cala Turqueta y Son Saura (podemos aparcar en esta última y seguir a pie el sendero que sale a la izquierda de la playa para llegar a Es Talaier, o ir en coche por el mismo camino que cala Turqueta.

la ciudad del caballo

En el extremo este de la isla, Ciutadella es el segundo núcleo urbano más importante de la isla, tras la capital, Mahón. Tomando la dirección del puerto se accede también a pequeñas calas que forman parte del municipio, como cala Blanca, en la urbanización del mismo nombre, Sa Caleta, cala En Blanes, cala En Brut o en Forcat.

El casco antiguo de Ciudadela merece una visita.
El casco antiguo de Ciudadela merece una visita.

Pero en Ciudadela aconsejamos, sobre todo, recorrer las calles estrechas de su casco histórico, partiendo de la plaza del Borne (escenario principal de las fiestas de Sant Joan en junio, únicas y espectaculares, donde los protagonistas, los caballos, dan vueltas a la plaça des Born al ritmo de la música) y admirando los bellos caserones y palacios testigo de la antigua nobleza de la ciudad.

Entre los puntos de interés turístico están los museos Diocesano (calle del Seminario), Municipal del Bastió de sa Font, el convento de monjas clarisas de Santa Clara la catedral, sin olvidar ver el castillo de San Nicolás, construido como defensa de la ciudad ni el paseo nocturno, escogiendo uno de sus restaurantes para cenar.

Si queremos ir de compras, las calles de Ses Voltes, Maó, sa Carnissería, Santa Clara y la plaza de España albergan gran cantidad de comercios, desde tradicionales ultramarinos, hasta modernas tiendas de ropa, calzado o souvenires. También podemos acudir a la plaza del mercado, donde se venden todo tipo de productos locales, y si nuestra visita coincide en viernes o sábdo por la mañana, se instala el mercadillo semanal.

LA BAHÍA DE FORNELLS

El norte de la isla es más agreste, debido a la erosión que provoca el viento de tramontana en la costa, y cuenta con arenales de arena más gruesa y oscura, además de menos vegetación. Si conducimos desde Son Bou hacia el norte, en el centro de la isla encontraremos Es Mercadal, y pasado el pueblo tomaremos un desvío hacia el monte de El Toro, el más alto de la isla (358 m), donde se ubica el santuario de la Mare de Déu del Toro (patrona de Menorca, cuya imagen se expone en una pequeña iglesia con una curiosa entrada a través de un portal). Desde la cima del monte, en días despejados se puede divisar toda la isla, especialmente la comarca norte, e incluso parte de la isla de Mallorca.

Siguiendo hacia el norte llegamos a Fornells, un pequeño pueblo de pescadores con un puerto tradicional y una gran bahía, a donde aconsejamos acudir para probar su plato estrella: la caldereta de langosta, o para hacer senderismo y deportes náuticos como el kayak. Aunque está orientada al norte es una bahía segura. Caminando por el paseo marítmo hasta el final de la bahía se puedenn contemplar los acantilados de la zona norte de la isla, con una orografía y un paisaje muy diferente al sur. la derecha de la bahía había una torre de vigilancia (prácticamente derruida) donde se conservan unos cañones y desde donde hay unas excelentes vistas.

Si queremos descubrir auténticos tesoros sin urbanizar en esta parte norte de la isla podemos visitar Cala Pregonda, totalmente diferente al resto por su arena rojiza (para llegar, desde el aparcamiento hay que caminar unos 30 minutos sin ningún tipo de sombra, pero merece la pena); Cala Algaiarens y Cala Pilar, al noroeste de la isla, son también lugares con encanto.

Desde esta zona y hasta el Cap de Cavalleria, destacamos otras calas de arena dorada-rojiza, como Cavalleria y Ferraguts, a corta distancia la una de la otra y algo más separada Cala Mica.

EL ESTE DE LA ISLA

Muy cerca de Alaior, en dirección este, merece la pena visitar el poblado prehistórico de Torralba, de la época talayótica (se accede por el kilómetro 2,5 de la carretera que va desde Alaior hasta Cala en Porter), donde se pueden observar una taula de 5 m de altura (la más grande de la isla), dos talayots de planta circular, una sala hipóstila que fue almacén en el siglo I a C cubierta con grandes losas sustentadas por columnas, restos de habitaciones y cisternas, El poblado también conserva los restos de una muralla, un pozo y casas talayóticas.

Desde ahí continuamos hasta la costa sur, para ver la pequeña cala de Cales Coves. Se llega en coche hasta una zona de aparcamiento gratuito y el último tramo del camino se debe hacer a pie.

La cala está rodeada de acantilados altos y verticales con casi un centenar de cuevas artificiales, utilizadas como necrópolis en la Edad de Bronce, y posteriormente en la Edad de Hierro (en las cuevas más modernas se crearon unos patios exteriores delante de las fachadas de aspecto ritual). Esta necrópolis estuvo en activo hasta la conquista romana, y con el paso del tiempo han sido refugio de pescadores y, a partir de los años 60, paraíso de los nuevos hippies.

el entorno de MAHÓN

El puerto de Mahón, la capital menorquina, está considerado uno de los mejores puertos naturales del mundo, en cuya bocana podemos ver la fortaleza de la Mola, el mejor ejemplo de la arquitectura militar del siglo XIX de Menorca. Además del paseo por el puerto recomendamos visitar el centro de la ciudad, con gran cantidad de iglesias, vistosos edificios y palacios con historia, sobre todo en torno a las plazas Colón, Sant Francesc, Conquesta y Miranda, en la zona del casco histórico. En los meses de verano siempre hay música en la calle, ya que se celebra el Festival de Música d´Estiu.

Al noreste de la ciudad hay calas cercanas al Cap de Faváritx, como Cala Presili y Cala Tortuga, y más cerca de Mahón, Cala Mesquida cuenta con bonitas arenas doradas, mientras que la playa de Es Grau es idónea para familias con niños.

Al sur de Mahón, Binibeca es un encantador pueblo de pescadores con un laberinto de calles estrechas y casitas encaladas en el que merece la pena perderse, y muy cerca de la capital, la población más oriental de la isla y de todo el territorio español, Es Castell, cuenta con varios restaurantes con terraza y tiendas de artesanía en el antiguo muelle de pescadores, Cales Fonts.

 

 

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