La ruta del Sol por la Provenza

La ruta del Sol por la Provenza

El puente de Avignon se ha hecho famoso por una canción infantil. © Atout France/Michel Angot.
El puente de Avignon se ha hecho famoso por una canción infantil. © Atout France/Michel Angot.

Francia esconde entre sus fronteras un sinfín de atractivos turísticos que los amantes de la naturaleza, el arte, la historia y el buen vino no se pueden perder. En esta ocasión, pensamos en los que disponéis de poco tiempo para viajar y os traemos un recorrido de 320 kilómetros para conocer cuatro ciudades maravillosas de la Provenza. «La ruta del Sol», como ha sido bautizada, parte de Aviñón, continúa por Aix-en-Provenza y Marsella, y termina en Niza.rancia esconde entre sus fronteras un sinfín de atractivos turísticos que los amantes de la naturaleza, el arte, la historia y el buen vino no se pueden perder. En esta ocasión, pensamos en los que disponéis de poco tiempo para viajar y os traemos un recorrido de 320 kilómetros para conocer cuatro ciudades maravillosas de la Provenza. «La ruta del Sol», como ha sido bautizada, parte de Aviñón, continúa por Aix-en-Provenza y Marsella, y termina en Niza.

Iniciamos el recorrido en Aviñón, una ciudad de contrastes que sirvió de residencia a los Papas durante la Edad Media y que se ha hecho famosa por la célebre canción infantil «Sobre el puente de Aviñón» que todos hemos escuchado alguna vez. Oficialmente, este puente recibe el nombre de Saint Bénezet y puede ser un buen punto de partida para conocer la ciudad, aunque recomendamos acceder a él a pie, después de haber aparcado la autocaravana a las afueras de la ciudad o en una de las áreas que hay cerca.

Vista general del palacio de los Papas, en Avignon. © Atout France/Jean Malburet.
Vista general del palacio de los Papas, en Avignon. © Atout France/Jean Malburet.

Después, dirígete al palacio de los Papas, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. Es, sin duda, el monumento más importante de la ciudad y uno de los edificios góticos medievales más grandes de Europa. Acoge cada año un prestigioso festival de teatro contemporáneo, que se celebra desde 1947 y se ha alzado con el título del «más antiguo y célebre» de Francia. Para completar la visita, lo más recomendable es perderse por las calles amuralladas de Aviñón, donde encontrarás multitud de iglesias y capillas que recuerdan el esplendor de la ciudad durante la Edad Media. Los diez museos de la ciudad ofrecen una increíble variedad de colecciones: desde la prehistoria en el museo Lapidaire, pasando por la pintura de la Edad Media en el Petit Palais, las bellas artes en el museo Calvet, los impresionistas en Angladon, las artes decorativas del mueso Vouland y el arte contemporáneo en la colección Lambert, entre otras.

Entre colinas, mar y montañas

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En Aix-en-Provenza abundan los espacios naturales para practicar senderismo. © Atout France/Michel Angot.

Después del paseo cultural por Aviñón, pondremos rumbo a la bella Aix-en-Provenza por las carreteras A7 y A8/E80, a unos 90 kilómetros de distancia. Considerada una de las ciudades más elegantes de Francia y con un paisaje lleno de contrastes, formó parte importante de la vida del pintor Paul Cézanne, quien nació y vivió allí durante muchos años. De hecho, dos de las visitas indispensables pasan por su taller y el museo Granet con un espacio de 4.500 m² que alberga la excepcional colección de «Cézanne a Giacometti». De carácter artístico también destacamos la propiedad de la familia de Jas de Bouffan y las canteras de Bibémus donde nació el cubismo.

Por supuesto, también aconsejamos pasear por Aix-en-Provenza y disfrutar de su privilegiado clima degustando un vino y un dulce típico llamado «calisson» (un pastelito de almendras) en una de sus muchas terrazas. La ciudad es también conocida por sus cuarenta fuentes y su majestuosa arquitectura, la mayor parte de ella de los siglos XVII y XVIII. Los amantes de la naturaleza que dispongan de más tiempo pueden aprovechar para conocer la comarca de Aix, con numerosos senderos y haciendas vitícolas.

Rumbo a Marsella

Vista general del viejo puerto de Marsella. © Atout France/Michel Angot.
Vista general del viejo puerto de Marsella. © Atout France/Michel Angot.

La próxima parada de nuestro viaje será la famosa localidad de Marsella, a la que se accede rápidamente por las carreteras A51 y A7. La segunda ciudad de Francia, que fue elegida capital de la cultura el pasado año, goza de una atmósfera cosmopolita y un viejo puerto que alberga importantes monumentos, como los fuertes de Saint James y San Nicolás, la abadía de San Víctor o el ayuntamiento, entre otros. También es obligatorio visitar la basílica de Notre Dame de la Gare, la Catedral de Sainte Marie Majeur, el palacio Longchamp y Le Canebière, la arteria principal de la ciudad. Y, por supuesto, los amantes de la naturaleza y el deporte al aire libre deben dedicar una mañana o una tarde a conocer los calanques, pequeños paraísos verdes y turquesas con numerosos senderos y actividades para bucear (ver despiece).

Por último, si tienes tiempo y las temperaturas son elevadas, aprovecha para darte un baño y descansar en una de las playas de Marsella. Unas de las más cercanas son las del Parque du Prado.

Niza, la capital de la Riviera francesa

El Promenade des Anglais, en Niza, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. © Atout France/Emmanuel Valentin/ CØdric Helsly.
El Promenade des Anglais, en Niza, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. © Atout France/Emmanuel Valentin/ CØdric Helsly.

La última parte de nuestra ruta nos lleva Niza, una ciudad atemporal que se ha convertido en un enclave fundamental de la turística Costa Azul. Para llegar hasta allí desde Marsella, debemos recorrer casi 200 kilómetros por la A-8, un viaje más largo que los anteriores, pero que merecerá la pena realizar. Si piensas hacer noche en esta zona, ten en cuenta que en las cercanas localidades de Villeneuve Loubet y La Colle sur Loup hay campings con aparcamiento para autocaravanas.

Empezamos la visita con un recorrido por el Promenade des Anglais, que pasa por ser una de las calles más famosas de Francia. Es, en realidad, un paseo marítimo que mantiene intacto su encanto, con famosos hoteles a un lado y el Mediterráneo al otro.

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La parte más antigua de la ciudad es el mayor atractivo turístico de Niza: el «Vieux Nice» ofrece una vieja red de callejuelas repletas de iglesias, cafeterías y tiendas antiguas. De su conjunto cultural destaca el Musée Matisse, el Musée d’Art Moderne et d’Art Contemporain y el Musée des Beaux-Arts, que se encuentra en un fastuoso edificio ejemplo de la «belle époque» y expone obras de artistas como Rodin, Von Dongens, Degas y Monet.

Si queremos disfrutar de Niza de una forma más lúdica, el «Grand Tour» nos ofrece un viaje en un autobús turístico que realiza un recorrido guiado en cinco idiomas por toda la ciudad. Existe, asimismo, un «Petit Train» que recorre el centro de la ciudad en verano.

Una de las playas de Niza. © Atout France/CØdric Helsly.
Una de las playas de Niza. © Atout France/CØdric Helsly.
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