Tarragona y el Delta del Ebro

Tarragona y el Delta del Ebro

Partimos de la antigua Terraco, que todavía hoy mantiene el espíritu romano que la convirtió en una de las piezas claves del imperio, para recorrer en autocaravana la costa sur de Tarragona. El broche final lo pondremos en el Delta del Ebro, un parque natural donde respirar aire puro y disfrutar de una gran variedad de flora y fauna mediterránea.

 

Tarragona3Iniciamos este recorrido por la costa occidental de España en Tarragona, una ciudad monumental que hará las delicias de los amantes de la Historia y, en especial, del período de mayor esplendor del imperio romano. Y es que muchos de los edificios más emblemáticos de esta localidad datan de aquella época y se mantienen en óptimas condiciones, lo que sorprenderá muy gratamente a la mayoría de los viajeros. Para conocer todo el patrimonio cultural de la antigua Tarraco, lo más aconsejable es aparcar la autocaravana a las afueras y elegir un calzado cómodo para pasear y pasear durante varias horas.

Viajar al imperio romano

La mejor manera de iniciar nuestra visita será, probablemente, con un recorrido por las murallas y el paseo arqueológico de Tarragona. En esa zona, además de admirar el paisaje, no puedes perderte la catedral de Santa María, sin duda el monumento más destacado de la ciudad, iniciado como templo románico y terminado en estilo gótico. A su lado, otra joya arquitectónica: la capilla de Santa Techa la Vella, cuya construcción data del siglo XIII.

Una vez hayamos disfrutado del exterior y el interior de estos monumentos, bajaremos por la calle Mayor y, girando a la izquierda, veremos los restos del Fórum Provincial y también del circo romano, justo debajo. Se construyó en el siglo I y era el lugar donde se disputaban las afamadas carreras de carros, tirados generalmente por dos o cuatro caballos (bigas o cuadrigas). A un nivel inferior, en el parque del Miracle, se halla el anfiteatro, sobre cuya arena se ven los restos de la iglesia románica de Santa María del Miracle.

Tarragona modernista

 El «balcó del Mediterrani», un mirador de Tarragona. © Alberich Fotògrafs.
El «balcó del Mediterrani», un mirador de Tarragona. © Alberich Fotògrafs.

Aunque la herencia romana está muy presente en la ciudad catalana, lo cierto es que la influencia modernista típica de la comunidad también impregna las calles de Tarragona. De hecho, la próxima propuesta de esta ruta es recorrer la zona modernista de la ciudad, que nos permitirá disfrutar de grandes obras de arquitectos reconocidos, como Gaudí, Jujol o Doménech i Muntaner. Y, tras esta magnífica lección de arte, nada mejor que un paseo por la Rampla Nova hasta el Balcó del Mediterrani, una especie de mirador que ofrece una espléndida vista sobre el mar mediterráneo.

Por último, antes de abandonar Tarragona, podemos acercarnos hasta la parte más baja de la ciudad, donde se encuentra el puerto deportivo. El barrio de pescadores del Serrallo es, probablemente, una de las mejores zonas para degustar los platos típicos de la gastronomía tarraconenses. En el puerto deportivo también podemos practicar vela u otros deportes náuticos, aunque si lo que queremos es dorarnos al sol, lo mejor es acudir a cualquiera de las playas urbanas que hay en Tarragona.

De ruta por la costa

Tras haber pasado unos días en la antigua Tarraco, dejaremos la ciudad por la carretera A-7 y, tras 22 kilómetros, llegaremos a Cambrils, una de las localidades más turísticas de la Costa Daurada. Sin duda, el gran atractivo del municipio son sus playas de arena fina y dorada, que se suceden durante 9 kilómetros y ofrecen una amplia variedad de servicios adaptados a todas las necesidades de los viajeros. Los aficionados a los deportes náuticos también pueden aprovechar su estancia en Cambrils para practicar kayak, vela, snorkel y otras muchas actividades acuáticas. Después de pasar una jornada de relax o aventura en la playa, en uno de los muchos restaurantes que hay en la zona, se puede degustar marisco fresco o algunos guisos con pescado azul, como el patacó (con atún y patatas) y el bull de tonyina, elaborado con las tripas del atún en salazón. También son muy populares los platos con caracoles y la salsa romanesco, que se puede servir tanto con carne como con pescado.

Puerto de Cambrils.
Puerto de Cambrils.

Ya en la ciudad, puedes aprovechar para conocer algunos de los monumentos más emblemáticos de Cambrils, como la iglesia de Santa María de Vilafortuny o el Santuario de la Virgen del Camino. Hay también varias torres y un faro que merecen una visita, así como museos de temática variada, como el agrícola o el Museo Molino de las Tres Eras.

Otro municipio costero con un litoral privilegiado es L’Hospitalet de l’Infant i La Vall de Llors. De hecho, sus cuatro playas (la Almadrava, El Arenal, la Punta del Riu y el Torn) han recibido el distintivo de Bandera Azul y son magníficas: amplias, de arena fina y aguas transparentes. Por todo ello, y por la gran variedad de servicios y la seguridad de la zona, son ideales para pasar unos días en familia. Los deportistas también pueden aprovechar para practicar sus actividades náuticas favoritas porque la zona está preparada para ello.

Si además de descansar en la playa quieres conectar con la naturaleza, a pocos kilómetros se encuentra la Vall de Llors, un excelente lugar para practicar senderismo o realizar rutas a bicicleta o a caballo. Los senderos, perfectamente señalizados, ofrecen opciones para todo tipo de usuarios, incluidos los que viajan con niños. Uno de los espacios naturales más bonitos para visitar en la zona es el bosque mediterráneo, un mosaico de pequeñas clapas de encinas y de extensiones más grandes de pinares, con un bajo-bosque de arbustos muy diversos.

La puerta del Delta del Ebro

Paisajes naturales de Deltebre. © Terres Magazine.
Paisajes naturales de Deltebre. © Terres Magazine.

La próxima parada de nuestro viaje será L’Ampolla, la puerta de entrada al parque natural del Delta del Ebro. En este espacio, un paraíso verde de más de 320 km2 con una gran riqueza biológica, reina un paisaje cambiante que evoluciona en función de las estaciones del año. No obstante, siempre mantiene su esencia personal, marcada por las tierras totalmente planas y los extensos arrozales que dominan su fisonomía y en primavera permanecen inundados de agua. También merecen una visita las grandes lagunas del litoral, rodeadas por cañizales y juncales. Por otra parte, en la parte periférica encontramos grandes extensiones de suelos salinos con adarce y playas largas y desiertas, con dunas coronadas de barrón y otras plantas bien adaptadas al medio. Una estampa única que nadie que viaje por Tarragona debería perderse.

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Para conocer los rincones más espectaculares del parque, lo mejor es realizar alguna de las muchas rutas de senderismo o bicicleta que hay señalizadas en la zona. La conocida como «ruta de las lagunas», de 26 km, tiene una duración de cuatro horas si vamos en bicicleta y una dificultad baja, ya que se trata de un trayecto totalmente llano. El itinerario transcurre entre las lagunas de L’Encassinyada y La Tancada y nos permite conocer atractivos lugares, como la Casa de Fusta, el mirador de El Carreter o el mirador de la Tancada.

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