INFORMACIÓN TURÍSTICA: GUIPÚZCOASu capital es San Sebastián. Antiguo puerto de pesca y de comercio, vivió un fuerte desarrollo en el s. xix al ser muy frecuentada por la corte. También en este siglo fue marco de crudos enfrentamientos durante las guerras carlistas.
Esta bellísima ciudad se extiende y proyecta abrazada a su celebérrima playa de La Concha, que engarza, al oeste, con la de Ondarreta. En el mar, en medio de ambas, un rompeolas natural: la isla de Sta. Clara. El monte Urgull, al este, y el Igueldo, al oeste, flanquean en altura sus extremos. Desde ellos, la panorámica de la ciudad, el puerto, la playa, el mar y los acantilados es extraordinaria. En su arrabal este se eleva el Ulia Mendi.
La Parte Vieja, junto al puerto, la componen calles rectas y estrechas, flanqueadas por edificios perfectamente alineados que dotan al conjunto arquitectónico de una armonía sencilla pero encantadora. De sus muchos monumentos destacan: museo de S. Telmo (s. xvi), basílica de Sta. María (barroca, s. xviii), iglesia gótica de S. Vicente (s. xv, considerado el edificio más antiguo de la ciudad), catedral del Buen Pastor (ojival); el Ayuntamiento (s. xix), junto a la playa de La Concha y cuidadosamente ajardinado su frontal; palacios y parques de Miramar y de Ayote...
Otros puntos de interés: Litoral guipuzcoano. Iniciando su recorrido de oeste a este, sobrepasamos Saturrarán y llegamos a Motrico, típico pueblo pesquero (en torno a su puerto se amontonan pintorescas edificaciones entre las que destaca su parroquia, s. xix); a continuación, Deva, estación balnearia en la orilla dcha. del estuario del Deva (ruinas del monasterio de S. Antonio e iglesia de la Asunción, ss. xiv-xvii). Continuando ruta, a unos 7 km está el desvío a Iciar y, a 25 km, Loyola (célebre santuario), cuna del fundador de la Compañía de Jesús; antes de llegar a Loyola, las populosas Azcoitia y Azpeitia.
Retomando la costa, se llega a Zumaya, afamada estación balnearia en la desembocadura del río Urola (iglesia gótica de S. Pedro, ermitas de Arritoquieta y S. Telmo, convento de S. José, Casa Consistorial); después, Guetaria, recostada sobre el lecho de una península que por su aspecto se conoce como «el ratón» (su calle principal trasmina la iglesia gótica de S. Salvador y desemboca en el puerto). Pronto se llega a la turística Zarauz (Torre de Lucea, s. xv; palacio de Narros, ss. xv-xvii, iglesia Sta. María la Real...) y, a continuación, Orio, población de rebosante tipismo con sus embarcaciones fondeadas en la ría.
Enseguida, S. Sebastián, Pasajes, con pintorescas balconadas de madera, pintadas de verde y carmín; la industrial Rentería; Oyarzun, ciudad de origen romano (iglesia de S. Esteban, s. xvii); Fuenterrabía, localidad de calles estrechas ceñidas a la orografía de su colina (iglesia de la Asunción), y finalmente Irún, populosa ciudad fronteriza (iglesia renacentista del Juncal).