7 de julio… ¡San Fermín!

7 de julio… ¡San Fermín!

El chupinazo marca, cada año, el inicio de los sanfermines. ©Pedro Uriz.
El chupinazo marca, cada año, el inicio de los sanfermines. ©Pedro Uriz.

Durante una semana, del 6 al 14 de julio la palabra «fiesta» se escribe con mayúsculas en Pamplona. Llegan los Sanfermines. Cuando el «chupinazo» estalla, la capital se transforma en una explosión de vida. Miles de personas de todo el mundo inundan esta ciudad que se tiñe de blanco y rojo. La calle se convierte durante unos días en un derroche de fraternidad, alegría, música y juerga ininterrumpida al compás de las charangas y las peñas.

Cada mañana, los mozos que corren el encierro ponen a prueba sus nervios y su condición física perseguidos por las astas de una manada de seis toros bravos. ©PO. Montero.
Cada mañana, los mozos que corren el encierro ponen a prueba sus nervios y su condición física perseguidos por las astas de una manada de seis toros bravos. ©PO. Montero.

El «chupinazo» del 6 de julio a las doce del mediodía abre más de 200 horas de fiesta marcada por los encierros (único momento del día en el que la fiesta se contiene y la tensión invade el recorrido minutos antes de que los toros inicien su carrera tras los mozos en los 848,6 metros que unen la Cuesta de Santo Domingo con la Plaza de Toros pasando por la calle Estafeta), las corridas de toros, las charangas, los gigantes y cabezudos, los conciertos y los fuegos artificiales que cada año llenan de colorido y alegría las calles de la capital navarra.

Turismo y gastronomía

Los visitantes de Pamplona pueden descubrir también, durante los Sanfermines, una ciudad con un bonito casco histórico, una muralla por la que pasear y una gastronomía que no se puede dejar de probar. El recorrido gastronómico puede empezar con el popular consomé denominado «caldico» o un chocolate con churros de la calle Mañueta para entonar el cuerpo antes del encierro; unas magras con tomate para almorzar; espárragos y pimientos del piquillo, menestras de verduras, estofado de toro y postres como la cuajada o el queso. Siempre todo regado con el mejor vino navarro.

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