Cervezas, goffres y patatas fritas… ¡Bienvenidos a Bruselas!

Cervezas, goffres y patatas fritas… ¡Bienvenidos a Bruselas!

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Esta imagen tiene licencia copyright en Flickr de Migibor

Olor a frites recién hechas, el sabor de una buena Duvel o subir a la bola más alta del Atomium. Seguro que más de uno sabe de qué ciudad estoy hablando, y es que Bruselas es una ciudad que se hace grande con los pequeños detalles de la vida cotidiana. ¡Preparaos para conocer la capital europea!

La primera parada obligatoria en esta ciudad belga es su fantástica Grand Place, una joya de la arquitectura y cultura belgas de cientos de años de historia. Es muy fácil quedarse embobado contemplando todos sus edificios y admirando la belleza que envuelve a todo el conjunto de la plaza.

A unos cuantos metros se encuentra una de las figuras más representativas de la ciudad que más suele decepciona a los turistas: el manneken pis, una pequeña estatua de bronce que representa a un niño desnudo haciendo pis. Eso sí, a lo largo del año lo van ataviando con diferentes trajes, según el día del año en el que nos encontremos. Por ejemplo, el día de Asturias suelen vestir con el traje regional… ¡y hacen que orine sidra!

Por el centro de Bruselas
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Esta imagen tiene licencia CC en Flickr de Jim Nix

Otro lugar para visitar es el edificio de la Bourse, situado a escasos metros de la Gran Place, y junto a él se encuentra la place Sainte-Catherine, una bonita plaza que cuando se acerca el mes de diciembre sufre una transformación asombrosa: se llena de puestecitos, se pone una pista de hielo y una noria gigante y se decora todo con adornos navideños. Es lo que se conoce como le marché de Noël.

El Sablón es otro barrio céntrico de Bruselas que merece la pena visitar. Con sus calles adoquinadas, sus casas pintorescas y algunos monumentos dignos de admirar como el Petit Sablon o la iglesia de Notre-Dame.

Bruselas verde

Una de las características principales de Bruselas es que cuenta con grandes zonas verdes. El parque más famoso es el del Cinquantenaire, en el que siempre se puede observar gente haciendo picnic, ejercicio, jugando a las cartas o simplemente tomando el sol.

Otra zona verde de menor tamaño es el Mont des Arts, situado junto a la Gare Central, que ofrece unas vistas muy interesantes del centro de la capital belga.

¿Mejillones con patatas? En Bruselas, sí
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Esta imagen tiene licencia CC en Flickr de Dan

Bélgica es el país de la cerveza, las patatas fritas y el chocolate. Para tomarse una buena cerveza, recomendamos acercarse al Delirium, un pub situado a pocos pasos de la Grand Place, que cuenta con una extensa carta de cervezas belgas y en el que se celebran también actuaciones en directo.

La friterie por excelencia está situada en pleno barrio europeo, y se llama Chez Antoine. Si pasáis por allí a las horas clave seguramente veréis grandes colas de personas ansiosas por conseguir alguno de sus productos. Aunque el reto de Bruselas es comerse sus típicos moules frites, o mejillones con patatas fritas. Además, nada mejor que comerse un goffre con chocolate caliente con fresas y nata por encima mientras visitas la ciudad.

Bruselas es una ciudad fascinante que hará que os sintáis como en casa. ¡No os arrepentiréis!

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