Todo el encanto de los Pirineos

Todo el encanto de los Pirineos

Más allá de la polución y el estrés de las grandes ciudades, los Pirineos esconden parajes de gran belleza en los que disfrutar de la tranquilidad y paz de la naturaleza en todo su esplendor. Los picos más altos de la Península, glaciares, lagos, monumentos prehistóricos, estaciones de esquí, parques naturales…una ruta para relajarse y disfrutar en familia.

El paso de Roncesvalles

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Roncesvalles CC Flickr: José Antonio Gli Martínez

Comenzamos el camino por la capital navarra, Pamplona. Así, saliendo desde allí por la N-135 se llega a uno de los pasaos más importantes y afamados de Pirineos: Roncesvalles. A penas a 47 km de Pamplona este paso natural ya se utilizaba en la prehistoria como vía de acceso a la Península Ibérica. Entre estas localidad se puede visitar la capilla de Sancti Spiritus, la iglesia de Santiago, la Real Colegiata de Santa María y su museo, la capilla de San Agustín o la biblioteca. No muy lejos, se puede ascender los 1057 metros del puerto de Ibñaeta o el pico Orzanzurieta, desde donde obtener una panorámica singular de la zona, o comenzar una senda pirenaica hacia una de las primeras muestras de la arquitectura prehistórica del recorrido.

Monte Abodi

Retrocediendo unos kilómetros hasta enlazar con la NA-140, la carretera autonómica recorre, poco a poco, los Pirineos occidentales: el pico Berrendi, Baigura o Erremendia. Antes de llegar al alto de Laza (1129) un sendero alpinista surca las laderas de los Pirineos hasta alcanzar el pico Idorrokis (1492). Esta ruta pasa junto al santuario de Muskilda Saindurtegia y el monte Abodi(1533). Asimismo, una carretera secundaria sube hasta el puerto de Larrañe, frontera con Francia, desde observar el pico Orimendi, el primero más alto de 2.000 metros.

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Belagua CC Flickr: Eneko Lkmbrr

A la altura de la localidad de Izaba, una carretera local sube hasta la estación de esquí de Belagua. Desde allí, se pueden visitar nuevos vestigios de la prehistoria y contemplar de cerca los picos Krtzula y Lakura.

Entrada a Huesca

Abandonamos Navarra para adentrarnos en Huesca, en los Pirineos centrales, donde se encuentran los picos más altos de la cordillera. Aproximándose de nuevo a la frontera francesa, el camino pasa junto al monasterio de Siresa, por el valle de Hecho, con dirección a la estación de esquí de Gabardito. Esta estación alberga una de las principales muestras de arte prehistórico de los Pirineos. Para continuar la ruta cogeremos la N-240 en dirección a Jaca, por el camino encontraremos el monasterio de San Juan de la Peña: un monumento histórico de gran belleza construido en la Edad Media.

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Ciudadela Militar de Jaca CC Flickr: Carls M.M.

Para continuar con las visitar urbanas, Jaca ofrece dos monumentos de gran valor: su ciudadela, fortificación de planta pentagonal, construida a finales del siglo XVI y la catedral románica de San Pedro. Ascendiendo de nuevo hacia la frontera, la E-07 transcurre por el valle de Canfranc. Junto a la carretera se pueden ver el castillo de Rapitán y el pico de Collarda. Destino principal de muchos esquiadores esta zona contempla el pico Aspe. También en Candanchú, surgen varias sendas alpinistas para recorrer la zona a pie. Una de ellas alcanza el pico Anayet (2559).

Panticosa y Ordesa

Retrocediendo por el camino hasta Jaca, la ruta pasa por Sabiñánigo, Biescas y el monasterio de Santa Elena, destino a Panticosa. Además, de ser sede de otra estación de esquí y estar muy próxima a la de Formigal, la localidad de Baños de Panticosa tiene un balneario en el que descansar antes de proseguir la ruta.

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Parque natural de Ordesa y Monteperdido CC Flickr: Pintafontes Senapelido

De camino de nuevo a Biescas para enlazar con la N-260 y la A-135, la ruta se dirige al parque nacional de Ordesa y Monte Perdido. Este entorno natural, de gran belleza, incluye en su perímetro el macizo de Monte Perdido, el cañón de Añisclo, las gargantas de Escuaín y la cabecera del valle Pineta. Dentro de este parque natural se encuentra la Brecha de Ronaldo, un estrecho accesible desde ambas partes de la forntera, que según la leyenda fue abierto por la espada de Ronaldo, sobrino de Carlomagno, tras la batalla de Roncesvalles. Las cascadas de la Cola de Caballo y la cueva que forma el río Arazas, son otros de los encantos de este parque.

Aneto, cima de la Península

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Cresta de Llosás en el Pico Aneto CC Flickr: Santi García

Dejando atrás Ordesa, es necesario tomar de nuevo la N-620 hasta Castejón de Sos  y la A-139 camino al parque natural de Posets Maladena, la mayor concentración de «tresmiles» del Pirineo. A los pies de este parque, en el valle de Benasque, hay un gran número de campings.  Si hay un pico que destaque entre todos, ese es el Aneto. Cima de la Península gracias a sus 3404 metros de altitud, en su cara norte, reside el mayor glaciar de los Pirineos, de aproximadamente 100 hectáreas de superficie. Existen numerosas rutas por las que ascender a este gigante desde cualquiera de sus caras. Sin embargo, resulta fundamental recordar que su ascensión requiere preparación. Una de las instantáneas más espectaculares de da desde la cascada de Aigualluts.

Los Pirineos catalanes y Andorra

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Valle del Madriu, Andorra.

Retomando la N-260 en Castejón de Sos para adentrarse en Cataluña, existe la posibilidad de desviarse por la N-230 con destino Vielha, a la famosa estación de esquí de Vaqueira Beret y al valle de Arán, donde nace el río Garona.

Para continuar la ruta con dirección Andorra, la N-260 lleva directamente a la localidad de la Seu d’Urgell. Por el camino, se puede visitar la zona de Senterada, donde hay varios asentamientos prehistóricos. El país pirenaico y su capital, Andorra la Vella, puede convertirse en otro campamento base desde el que visitar las cimas y valles más conocidos de la zona: Pas de la Casa, el Alt de Grio, el Pic de la Serrera o el Pic de Coma Pedroasa.

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